Cuando el cine mexicano rebasa a la comedia

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Cinco tipos se roban el dinero que se ha generado en el hipódromo. El botín son 30 millones de dólares. Ninguno de ellos confía en el otro y deciden guardar el dinero en una caja fuerte, pues lo han robado en efectivo; cada uno pondrá un número en la caja fuerte y se volverán a ver dentro de cinco años. Pero el error de uno de ellos, lleva a la policía a una búsqueda frenética de los cuatro restantes.

Ese es el argumento inicial de la película mexicana Pura Sangre, una cinta de acción de factura nacional y que ha de aplaudirse que la industria y los creativos de nuestro país, se arriesguen a experimentar en un género distinto a la comedia, que en México, ha funcionado excelentemente bien, pero que el cine es más que risas dentro de las salas.

Pura Sangre presenta situaciones extremas de cinco delincuentes profesionales, Chema (Mauricio Argüelles), Jaime (Luis Roberto Guzmán), Fierro (César Rodríguez), Tino (Ruy Senderos) y Rosco (Adrián Vásquez), que han decidido traicionar y arriesgarse por la fortuna que ahora les pertenece. Sin duda, se nota el trabajo de mesa que el director, Noé Santillán López, hizo con los actores para que entendieran los complejos altibajos emocionales por los que atraviesan los personajes. Esto se traduce en que vemos grandiosas actuaciones en pantalla, plasmando habilidades histriónicas sobresalientes de cada uno de los actores.

Sin embargo, Pura Sangre se ha centrado en ofrecer una edición impecable y prácticamente perfecta, actuaciones que nos dejan sin aliento y una fotografía que es similar a la de las producciones de muy alto presupuesto, pero, la complejidad del guion no les ayuda mucho en resolver el conflicto, haciendo una historia un tanto predecible que utiliza a la acción y las explosiones para anclar una historia que atrapa en un principio, pero que se hace un tanto tediosa en momentos y desencadena un clímax necesario pero forzado en momentos. Y, ¿vale la pena verla? Definitivamente sí, con todo y que explota al estereotipo de los delincuentes presentados por Hollywood, es bueno ver cine mexicano que no sea de comedia ligera.

Las sorpresas sin duda, la actuación de Hernán Mendoza como el detective Manolo logra ser realista y convincente. Ver a actores como a Silverio Palacios y Rocío Verdejo siempre es grato, sabemos que imprimen calidad en cada uno de sus trabajos, y encontrarnos con el gran Joaquín Cosío que siempre roba cámara por su calidad actoral y carisma. Definitivo, sí hay que ver Pura Sangre, el ejercicio completo, vale la pena. Aquí les dejamos esta versión de El Jinete del gran José Alfredo Jiménez y que la podrán escuchar en esta película interpretado por María León.

 

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