30 frases de Mario Benedetti para enamorar a una mujer perdida

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La poesía siempre ha sido una parte fundamental para el amor

 

Mario Benedetti es de los escritores que enamoran sólo al deslizar nuestros ojos por sus palabras, al respirar sus frases, al saborear las metáforas que hay entre sus letras. Es de los hombres que harían poesía aunque no quisieran. Y cuando una se encuentra perdida, como en una calle vacía, sola y en silencio, perdida en los abismos del tiempo, su voz es una mano que se tiende en la oscuridad. Y cuando quien nos ama elige las palabras adecuadas  y nos lo obsequia, es como una mano que nos saca del abismo.

Cuando el corazón de una mujer está cerrado o cuando simplemente una no piensa más en la posibilidad de enamorarse, las palabras caen a cuentagotas como remedio para el alma. Si las palabras son las adecuadas y el  momento es preciso, nuestra alma se convierte, como diría Benedetti, en una “alcachofa que va perdiendo sus enigmas”, sólo si esa persona tiene la paciencia de ir desgajando uno a uno los pétalos de la dura coraza que a veces nos envuelve, sólo para llegar al suave centro del alma.

Entonces nos abrimos al misterio de amar y así, desnudas y sin miedo nos lanzamos a la aventura. Sean entonces estas palabras una invitación, una baile que en la oscuridad nos salve de perdernos y si nos perdemos, que sea en el gozo de esta danza que es la vida.

“No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda (…) Porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento, porque no estás solo porque yo te quiero”.

“Yo amo, tu amas, él ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad”.

“Sé que voy a quererte sin preguntas, sé que vas a quererme sin respuestas”.

“El amor no es repetición. Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual. Es, cómo podría explicarte, un puño de vida”.

“Me gustaría mirar todo de lejos pero contigo”.

“El amor es una palabra un pedacito de utopía es todo eso y mucho menos y mucho más, es una isla una borrasca, un lago quieto”.

“Cada vez que te enamores no expliques a nadie nada, deja que el amor te invada sin entrar en pormenores”.

“Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo”.

“Nacemos tristes y morimos tristes, pero mientras tanto amamos cuerpos cuya triste belleza es un milagro”.

“Te quiero porque tus manos trabajan por la justicia”.

“Porque eres mía porque no eres mía porque te miro y muero y peor que muero, si no te miro amor si no te miro”.

“Necesito tu voz; necesito tus miradas, aquellas palabras que siempre me llenaban, necesito tu paz interior”.

“No hay alegría más alegre que el prólogo de la alegría”.

“Cómo voy a creer, dijo el fulano… que la utopía ya no existe, si vos, mengana dulce osada, eterna si vos sos mi utopía”.

“Y en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos”.

“Mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites”.

“El amor no es repetición. Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual. Es, cómo podría explicarte, un puño de vida”.

“No sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices” .

“Algunas cosas del pasado desaparecieron pero otras abren una brecha al futuro y son las que quiero rescatar”.

“La gloria no consiste en no caer nunca, sino más bien en levantarse las veces que sea necesario”.

“Entre tú y yo (mengana mía) se levantaba un muro de Berlín hecho de horas desiertas añoranzas fugaces”.

“Algunas cosas del pasado desaparecieron pero otras abren una brecha al futuro y son las que quiero rescatar”.

“Si alguna vez advierte que la miro a los ojos y una veta de amor reconoce en los míos

no alerte sus fusiles ni piense qué delirio a pesar de la veta o tal vez porque existe

usted puede contar conmigo”.

“No lo creo todavía estás llegando a mi lado y la noche es un puñado

de estrellas y de alegría”.

“Mi táctica es construir con palabras un puente indestructible (..)

Mi estrategia es en cambio más profunda y más simple

mi estrategia es que un día cualquiera,

no sé cómo ni sé con qué pretexto

por fin me necesites”.

“A veces por supuesto usted sonríe

y no importa lo linda

o lo fea, lo vieja o lo joven

lo mucho o lo poco

que usted realmente sea (…)

entonces su sonrisa

si todavía existe

se vuelve un arco iris”.

“Ahora que estoy insomne como un sagrado

y permanezco, quiero morir de siesta

muslo a tu muslo, boca a tu boca

para saber quién sos”.

“tus ojos son mi conjuro

contra la mala jornada

te quiero por tu mirada

que mira y siembra futuro”.

“No te rindas que la vida es eso,

continuar el viaje,

perseguir tus sueños,

destrabar el tiempo,

correr los escombros y destapar el cielo”.

“Si otras veces

me encuentra

huraño sin motivo

no piense qué flojera

igual puede contar

conmigo”.

“dame tu mano

ahora

ya lo sabes

te quiero

pienso a veces en Dios

bueno no tantas veces

no me gusta robar

su tiempo

y además está lejos

vos estás a mi lado”.

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