Luis Miguel: La agonía de un ídolo

Mexican singer Luis Miguel performs during the 53nd Vina del Mar International Song Festival on February 22, 2012 in Vina del Mar. AFP PHOTO/MARTIN BERNETTI
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Una juez de Estados Unidos gira orden de aprehensión contra el cantante

 

Muchos vimos el ascenso de Luis Miguel en los años ochentas y noventas. Fuimos testigos de cómo aquél simpático niño, hijo de Luis Rey y Marcela Basteri, se convertía poco a poco en un ídolo de masas. Pasó de niño a adolescente guapo y exitoso. Años más tarde, Luis Miguel se haría una gran estrella.

Un cantante que cantó con gente de la talla de Laura Branigan, Sheena Easton o Frank Sinatra. Un cantante que fue nominado al premio Grammy antes de que se inventara la caricatura de esos premios llamada Grammy Latino. Vimos como presentaba el legendario y magistral álbum Romance en 1991, de la mano del maestro Armando Manzanero y con ese disco, su carrera se encumbró y llegó a lo más alto. Fuimos testigos en 1993, cuando lanzó su álbum Aries, un referente del pop en español y que definiría hasta este día, el sonido característico de Luis Miguel; es uno de los álbumes en español más vendidos de todos los tiempos y gracias a ese éxito, su productor, Kiko Cibrian consigue que Micky aparezca en el álbum Duets II de Frank Sinatra cantando al lado del legendario cantante nada menos que uno de los temas emblemas de “La Voz”: Come Fly With Me. Nadie en México estaba a la altura de él. Literalmente nadie.

A finales de la década de los noventas lo vimos sostener un romance nada menos que con la artista femenina más exitosa de todos los tiempos hasta hoy en el día: Mariah Carey. Un romance donde por primera vez, él se dejaba retratar con su pareja. Recordemos que en el mundo, la famosa e influyente era ella y no él. Se dedicaron canciones en sus respectivos discos (Thanks God I Found You por parte de Carey y que además fue número uno en el Billboard Hot 100 en el año 2000, y Amarte es un placer, por parte del mexicano) y se dejaban ver en todos lados.  

Pero ¿qué pasó con ese prometedor cantante que se codeaba con las más grandes figuras del jet set y del espectáculo en el mundo? ¿Se cansó de todo? ¿Se hartó de cantar? ¿Nunca le gustó su oficio? Lo cierto es que con la llegada del nuevo milenio, veíamos a un Luis Miguel cada vez más acabado, menos talentoso, sin presentar nada innovador. Las entradas a sus conciertos cada vez se vendían menos y no ha sacado un nuevo disco desde hace siete años. Las cosas se tornaron más complicadas, cuando el año pasado, suspendía conciertos a más no poder. Sus fans, que aún son muchos, se preocuparon por el cantante, pero él, solo tenía desaires y desplantes para con ellos. Se habló también que iniciaría una gira de conciertos en conjunto con Alejandro Fernández. Para ello, “El Potrillo” le entregó más de 10 millones de pesos como anticipo. Luis Miguel ni confirmó, ni ensayó, ni se puso en contacto con Fernández, quien era productor del espectáculo, para acordar. No hizo nada de lo que debía. Solo cobró.

Alejandro Fernández, tiene una batalla mediática (todavía) con El Sol, para que le devuelva su dinero. Y un lío similar es el que nos enteramos ayer.

Según informó la cadena Univisión, el intérprete no acudió “a varias citas judiciales que tenía pendientes por incumplimiento de contratos”. Por esa razón, el cantante fue demandado y debió comparecer en una audiencia este lunes en una corte de Los Ángeles, refieren autoridades judiciales de Estados Unidos.

Por tal motivo, la juez federal Virginia Philips emitió la orden de arresto. Por su parte, la abogada de la parte acusada corroboró a medios, la versión de la juez por no presentarse por tercera ocasión ante una corte. El abogado defensor de Luis Miguel solicitó más tiempo para poder estudiar más el caso, pues es un abogado recién incorporado a la defensa del cantante y no estaba enterado de los anteriores citatorios incumplidos por “El Sol”.  La juez negó su petición, y dictó que Luis Miguel tiene orden de arresto desde este momento (es decir, ayer por la tarde).

Hasta el momento, medios locales en Los Ángeles informan que si bien el paradero del cantante es desconocido, han visto circular por sus calles el vehículo Rolls Royce que saben, es de su propiedad.

La demanda fue presentada por su exrepresentante, William Brockhaus, quien exige el pago de un millón de dólares por adeudos y gastos adicionales.

Así, esta orden de aprehensión obligaría a Luis Miguel a presentarse ante las autoridades estadounidenses para resolver el pleito legal contra Brockhaus. No obstante, cabe la posibilidad de que ambas partes lleguen a un acuerdo extrajudicial.

La demanda exige indemnizar a su exrepresentante por incumplimiento de contrato, y debe pagar 10 por ciento de las ganancias entre 2012 a 2014, misma que suma 1 millón de dólares.

Y por cierto, mañana 19 de abril, es el cumpleaños número 47 de LuisMi. ¡Qué víspera de aniversario pasa el cantante!

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