¿Por qué nunca se hizo la secuela de Forrest Gump?

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“No dejes que hagan una película de tu vida, sea buena o mala, no importa”. La frase fue escrita por Forrest Gump. Más bien por Winston Groom, el creador del entrañable personaje que nació en una novela publicada en 1986 y que se popularizó gracias a la adaptación al cine protagonizada por Tom Hanks.

La película se hizo con seis premios Oscar (incluyendo mejor película, mejor director, mejor guión adaptado y mejor actor) y ganó cerca de 700 millones de dólares, lo que en Hollywood se traduce en “secuela”.

Además, el autor del primer libro no dudó en escribir una continuación de la historia. La llamó Gump & Co. y seguía a Forrest en los ochenta y noventa. Paramount no dudó en comprar los derechos de la historia en un trato que habría ido del millón a los cuatro millones de dólares.

Eric Roth, quien adaptó el primer libro, volvió a escribir el guión y según algunos reportes, Hanks y Robert Zemeckis (el director de la primera entrega) habían accedido a hacerla. Entonces, ¿qué pasó? ¿Por qué no vimos a Forrest corriendo de nuevo?

Hay rumores que apuntan que Winston Groom tuvo problemas con Paramount. Aparentemente, lo timaron al buen estilo hollywoodense comprando los derechos del libro original por 350 mil dólares y ofreciéndole el tres por ciento de las ganancias del filme, que después le fueron negadas, aludiendo que la película había sido una pérdida de dinero. Sí, eso le dijeron.

El autor tampoco estuvo nada contento al saber que Hanks y Zemeckis habían cobrado 40 millones de dólares cada uno y se sintió ofendido de que su nombre jamás fuera mencionado en las ceremonias de premiación en las que el filme fue reconocido.

Pero tampoco fue tonto. Escribió la secuela para que fuera publicada el mismo año del lanzamiento de la película y la plagó de errores gramaticales al estilo del Forrest de Hanks.

En esta historia, la compañía de camarones de Forrest se va a pique. Al tener la responsabilidad de un hijo pequeño, el protagonista se ve obligado a hallar maneras de hacer dinero, lo que lo lleva  a meterse en situaciones particulares.

Siguiendo la historia original, Forrest hace estas cosas:

  1.    Ingresa al equipo de fútbol americano de Nueva Orleans,
  2.    Vende enciclopedias puerta en puerta,
  3.    Ayuda en programas de cocina,
  4.    Ocasiona el accidente derrame petrolífero del Exxon Valdez,
  5.    Ayuda a tirar el Muro de Berlín
  6.    Y se topa con Tom Hanks en los Oscar, donde recibe un premio.

Finalmente, Jenny se le aparece en un sueño y le dice que saque a flote la compañía camaronera con ayuda del Teniente Dan, quien está de acuerdo y rebautiza la compañía como Gump & Co. ahora vendiendo todo tipo de mariscos.

Eric Roth, hizo su trabajo. El filme empezaba justo donde había terminado el primero, con Forrest esperando la llegada de su hijo.

El guionista no dudó en añadir muchas más escenas típicas del imaginario Gump. Por ejemplo, Forrest conoce a O.J. Simpson y está en la parte trasera de la Ford Bronco blanca en aquella recordada persecución. Además, es el propietario del legendario guante que finalmente absolverá a atleta y actor de las acusaciones por la muerte de su esposa y otro hombre.

En otra escena añadida, Forrest se convertiría en bailarín y bailaría con la Princesa Diana de Gales.

Tanto Hanks como Zemeckis se habían negado a la posibilidad de hacer la película. El primero es un renuente de las secuelas (pese a Toy Story) y el segundo no le veía un real punto más que sacar dinero al público.

Sin embargo, ambos accedieron reunirse con Roth, quien les envió el guión el 10 de septiembre de 2001, un día antes del atentado de las Torres Gemelas.

Por coincidencia, el escritor había terminado su guión con Forrest presenciando el atentado terrorista de Oklahoma de 1995, considerado hasta ese día como el más grave en la historia de Estados Unidos. La película cerraría con el protagonista dando su visión optimista al respecto.

Ese final parecería como una broma macabra al público americano y fue algo que comprendió el propio Roth, como lo explicó a un reportero a propósito de su entonces nueva película, The Curious Case of Benjamin Buttom (2008):

“Nos sentamos, Tom (Hanks) y Bob (Zemeckis) y yo, nos miramos los unos a los otros y dijimos que no creíamos que esto seguía siendo relevante. El mundo había cambiado. Ahora el tiempo ha pasado, pero tal vez algunas cosas deberían ser solo una cosa y dejarlas como son”.

En 2007, Paramount volvió a mostrar interés en la secuela, pero nuevamente Hanks y Zemeckis se negaron a participar. Sin ellos no, no parecía valer la pena revivir a Forrest. Es que, como él mismo lo dijo: “La vida es una caja de chocolates. Nunca sabes lo que te va a tocar”.

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