Trump prepara la construcción del muro

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planea firmar la orden ejecutiva para impulsar la construcción del prometido muro de separación con México con el fin de frenar la entrada irregular de inmigrantes, uno de los grandes y controvertidos compromisos de su campaña.

“¡Construye el muro, construye el muro…!”, se convirtió en uno de los cánticos favoritos en los mítines de Trump, quien jaleaba a sus seguidores asegurando: “¡Y México lo pagará!”. El muro y los ataques a los mexicanos han estado en el centro de la campaña trumpista desde el primer momento en el que el empresario neoyorquino lanzó su candidatura para la Casa Blanca. Ya entonces dijo que los inmigrantes indocumentados procedentes del país vecino eran “violadores” y aseguró que México asumiría los costes de la infraestructura. Pasadas las elecciones, el equipo del nuevo presidente ha admitido que la inversión sería asumida en un primer momento por los contribuyentes estadounidenses, con la idea de que luego la acaben pagando los mexicanos.

La frontera entre EE UU y México tiene más de 3.200 kilómetros y, de ellos, hoy poy hoy solo 1.000 kilómetros están vallados. Un informe oficial de 2009 cifró en 3,9 millones de dólares el coste medio por milla (1,6 kilómetros) de muro. Aún en pleno proceso de primarias, Trump amenazó con secuestrar las remesas de los inmigrantes mexicanos a menos que su Gobierno aceptara pagar el muro.

La relación entre EE UU y México está entrando en un terreno pedregoso durante la era Trump, ya que el nuevo presidente no solo ha mostrado mano dura contra la inmigración o ha hecho comentarios ofensivos, sino que ha prometido nuevas medidas arancelarias para las compañías industriales que trasladen su producción a este país en detrimento de la fabricación en Estados Unidos. De hecho, quiere revisar el Tratado Atlántico de libre comercio con México y Canadá (Nafta, por sus siglas en inglés).

Si en su primera declaración como candidato acusó a los mexicanos que cruzan la frontera de ser “violadores”, más adelante planteó la posibilidad de prohibir la entrada de musulmanes como medida de protección ante el terrorismo islámico. El veto a una religión es contrario a la Constitución estadounidense, pero la Administración Trump esquiva este problema señalando a países concretos que consideran una amenaza.

Las restricciones sobre refugiados que están ahora sobre la mesa prohibirán, probablemente, la entrada de estos durante varios meses, hasta que el departamento de Seguridad Interior pueda llevar a cabo un proceso de veto más riguroso, según Reuters. Esta es una capacidad que tiene el presidente en virtud del interés general.

Fuente: http://internacional.elpais.com/

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